Por mucho que el tiempo corra, sellando con cada minuto el pretérito de extrañarte, aún siento que huelo a ti. En cada encuentro en lo más profundo de mi inconsciente sigo oliendo a ti. Mis deseos más íntimos llevan tu esencia y, exageradamente cierto, cada halo de mis partículas deja esa nube de probabilidad e incertidumbre de volver a orbitarme.
En mí tu habitar fue hasta hace poco, el andar hizo lo suyo y lo transformó en superposición. Me adentro a encontrarte por dónde te siento en mi interior, pero ya no estás. No hay posición exacta. Con todo lo aprendido te sigues escabullendo a mi precisión.
Atraviesas las paredes de lo que me he convertido, logrando generar nuevos patrones en mi mente. Geometrías perfectas en su simetría, un tatuaje armónico.
Me intrigo al ver cómo cambia tu comportamiento al observar lo que haces, y cuando no también. Mi observar condiciona lo que eres. Te sigue definiendo.
Me he rendido por intentar comprender todo. Simplemente asumo con desconcierto que enlazas mi química con tu carga danzando alrededor de mi núcleo. Entregado a esto me transformas.
................
He logrado habitar el estado de fluidez artística solo transitando la creatividad a puro sentimiento porque "lo más personal es lo más creativo".

