Improbable
Le gustan las matemáticas; ve números, formas y problemas en todo Santiago al caminar. Busca el porqué de muchas cosas y planifica demasiado lo que pretende realizar. Parecía que tenía todo planificado, pero ella es esa hermosa casualidad que se escabulle entre la precisión de los números. Aún con tanto frío, ese invierno igual floreció.
No quiero ser una súper estrella
Alguna vez también quise tocar el cielo, convirtiéndome en una súper estrella, como todos. Hoy sólo deseo poder tirar los miedos al fondo de mi océano interior y que, a pesar de lo grande que sea, mis noches no se transformen en largas y oscuras tormentas.
Superpoder
La gente pasa, ella los ve pasar a todos mientras está sentada en una banca del Parque Bustamante. Pareciera ser invisible, como un superpoder. Una mujer, algo más mayor, se acerca mirando fijo a la banca como si ella tuviera la habilidad de ver lo que los demás no. Se sienta al lado de ella y mientras le seca las lágrimas de su mejilla, ofreciéndole un abrazo, le pregunta: ¿por qué lloras, chiquilla?
El monstruo
Mamá cuidaba de nosotros todos los días mientras papá trabajaba en Bustamante. Ella ayudaba a levantarnos, nos acompañaba al colegio y nos esperaba a la salida para volver caminando a casa por las calles de Puente Alto. A veces, cuando nos portábamos mal, aparecía un monstruo que nos asustaba mucho por las cosas que hacíamos. Nos prohibía contar cualquier cosa. Gritábamos por mamita, pero nunca aparecía, al parecer el monstruo la encerraba y no dejaba que nos defendiera. Cuando mamá lograba salir nunca nos hablaba, siempre creí que se sentía culpable.

